" asturgeografic: La colada

domingo, 2 de septiembre de 2012

La colada

 Lavadero de Ovanes (Salas)

 Fuente-lavadero de Viegu (Ponga)

 (Memoria Digital de Asturias. Gobierno del Principado de Asturias)

Lavanderas en La Voluga, Puertas de Cabrales, 1912
(Memoria Digital de Asturias. Gobierno del Principado de Asturias)

 Tabla de lavar y planchas de hierro. (Museo Etnográfico de Quirós)

 Boguéu con el bucín, en Salcedo (Quirós)

 Boguéu y arna. (Ecomuseo de Somiedo, en Veigas)

 Boguéu de madera (Ecomuseo de Somiedo)
En Somiedo lo llaman bugadeiru

Ropa secando en una panera de Ovín (Nava)

 Boguéu (Benia, Onís)

(Benia, Onís)

 Y llegó la lavadora... (Ecomuseo de Somiedo)
Lavadora hecha de madera: la ropa se colocaba entre dos tambores que se accionaban manualmente mediante una manivela, restregando así la ropa. Ésta es del año 1899, de la marca Boss Washing Machine Co., y fabricada en Cincinnati (USA)

"En una calle de Besullo", fotografía de Fritz Krüger
perteneciente a la fototeca del Muséu del Pueblu de Asturies (Gijón)


Para lavar, las mujeres de la familia utilizaban jabón hecho con grasa de animal, restregando la ropa sobre una tabla de madera en los arroyos cercanos a la casa o en el lavadero. Pero cuando ese método no era suficiente para lavar la ropa blanca, había que meterla en lejía (abogala o colala) lo que garantizaba su limpieza e higiene. Sin embargo, antes de que fuese comercializada, la única forma de obtener lejía era a partir de cenizas cocidas en agua.
Para llevar a cabo este proceso se utilizaba el boguéu, una soporte circular de madera o piedra con una embocadura para desaguar (el bucín) y con un reborde en el que se encajaba el caxellu o arna, un cilindro hecho de madera o de varas de castaño.
Antes de poder realizar la colada, la ropa tuvo que estar en remojo y haber recibido una mano de jabón. La ropa así preparada se colocaba en el caxellu, tapándola con una tela de lino, el cernaderu, sobre la que se extendía la ceniza limpia de impurezas. Se seguía un cierto orden: en el fondo se colocaban las telas más recias, a continuación las sábanas y arriba las prendas más finas. Una vez que estaba todo preparado y el agua caliente, ésta se iba vertiendo sobre las cenizas, que al cocer con el agua, producía la lejía. Este proceso se repetía varias veces, con el agua cada vez más caliente, recogiendo con un recipiente la que desaguaba a través del bucín para calentarla y repetir la operación.
Finalmente, la ropa quedaba toda la noche en el caxellu, y se lavaba y aclaraba en el lavadero al día siguiente. Si el día era soleado, la ropa se extendía sobre el verde para que le diera el sol, y cada cierto tiempo se chiscaba con agua. Se volvía a aclarar en el lavadero y se colgaba en el tendal para que se secara completamente.





3 comentarios:

  1. Seguro que prefieres la lavadora....

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  2. Y la secadora... un gran invento que no tiene el reconocimiento que se merece.

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  3. ¡Como huelen esas sábanas secadas al verde!. Interesante artículo, Trasgu de los bosques.

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