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domingo, 1 de diciembre de 2013

Las malaterías en asturias

 Iglesia de Santa María Magdalena (Malatería, Llanes)
Del lazareto fundado en el siglo XVII, surgió el actual pueblo. 

 Malatería de Linares (Proaza)
Situadas al lado de la iglesia de Linares, bajo la advocación de Santa María Magdalena, se conservan las casas en las que vivían los leprosos, actualmente utilizadas como cuadras. La malatería desapareció en el siglo XVIII.

 Santa Eulalia de La Lloraza (Oles, Villaviciosa)
Del siglo XIII, la capilla y el hospital de la malatería estaban en las cercanías de la iglesia. 

 Capilla de la malatería de San Lázaro de Retuertas (Cangas del Narcea)
Retuertas es otro de los núcleos de población surgidos a partir de una malatería, actualmente desaparecida.

 Imagen policromada de San Lázaro 
(Iglesia de Santa María Magdalena de La Rebollada, Mieres)
Citada por primera vez en 1266, la iglesia románica fue demolida en 1266 y reutilizadas algunas de sus piezas en la construcción de la nueva iglesia.

 En las cercanía de la iglesia de la Rebollada, un edificio cercano se conoce como "el hospital"

 Hospital de Vallobal (Piloña)
Las primeras noticias de la malatería de Vallobal son del siglo XIII.

 Capilla de Santa María Magdalena (Cabruñana, Grado)
Las primeras noticias de la fundación de la malatería de San Lázaro de Cabruñana es de 1266. El hospital desapareció y la iglesia fue demolida en los años 70, conservándose la cabecera como capilla del cementerio. Las pinturas del ábside podrían ser de los siglos XVI-XVII.

 Capilla de San Lázaro (Ferradal, Castropol)
Las primeras noticias de esta malatería es del siglo XVI, actualmente desaparecida, conservándose sólo la capilla. En las proximidades está la fuente de San Lázaro, a la que se suponía virtudes terapéuticas.

 Capilla de San Lázaro (La Silva, Tineo)
La malatería fue fundada en el año 1074 y pervivió hasta hace poco, cuando fue derruida para construir un camino vecinal.

 El interior de la capilla, que está siendo restaurada por los propios vecinos, conserva en su interior el antiguo cementerio de los malatos.

 Imagen de Santa María Magdalena (Cecos, Ibias)
Situada en la ruta que desde Cangas de Narcea (antiguamente Cangas de Tineo) llevaba a Galicia, de esta malatería hay muy pocas noticias.

 Restos de la ermita de Santa María Magdalena (Llendelafaya, Proaza)
Aunque probablemente sea anterior, las primeras noticias que se tienen de esta malatería son del siglo XVI. Llegó a contar con un máximo de 6 leprosos que se dedicaban a la ganadería.

Malatería de Moño (Orlé, Caso)
Documentada en el testamento de D. Pedro Díaz de Nava en 1289, se localiza en la ruta que comunicaba Piloña con el puerto de Tarna a través del concejo de Caso.
A la izquierda de la foto, el edificio de la malatería, muy reformado; a la derecha, un edificio muy posterior ocupa el lugar de la capilla de San Lázaro.

 Río Gafo (Oviedo)
El nombre de este río, afluente del Nalón, que nace en las cercanías de Oviedo, esta relacionado con la malatería de San Lázaro.

 La malatería de San Lázaro de Cervielles ya existía en el siglo XIII, pasando a llamarse San Lázaro de Entrecaminos en el siglo XV. El actual edificio, que fue Casa de Caridad de San Lázaro, fue construido sobre los anteriores en 1929.
Hubo otra malatería en la ciudad bajo la misma advocación, la de San Lázaro de Paniceres (s.XIV), situada en el Camino de Santiago a la salida de Oviedo, hoy desaparecida.


Se cree q la lepra surgió en África y llego a Europa hacia el siglo III d.C., si bien las primeras descripciones de la enfermedad son del año 250 a.C., realizadas por médicos griegos y egipcios.

Los primeros establecimientos para leprosos aparecieron en el siglo IV y estaban dirigidos por los Hermanos de San Lázaro, de ahí que también se conocieran con el nombre de lazaretos. Su finalidad era aislar y albergar a los enfermos del “mal de San Lázaro”, nombre con el que se conocía la lepra, haciendo referencia a Lázaro de Betania quien, según la tradición bíblica, padecía esta enfermedad. Aunque la lepra llegó a Asturias con las legiones romanas, la primera malatería que se abrió en territorio asturiano lo hizo en Oviedo (al menos ya existía en el siglo XIII) y todas fueron cerradas en el siglo XVIII.

Durante la Edad Media las leproserías constaban de varias cabañas, con huerto y cementerio propios, agrupadas alrededor de una iglesia bajo la advocación de San Lázaro o de Santa María Magdalena, ubicada fuera de los núcleos de población y cercanas a las principales vías de peregrinación y tránsito de viajeros, aunque también se construyeron en lugares aislados. La iglesia era la encargada de identificar a los leprosos siguiendo las directrices que señalaba el Levítico, lo que hizo que este mal empezase a ser considerado un castigo divino, estigmatizando y marginando así a los enfermos. Una vez que a una persona se le diagnosticaba la enfermedad se decía una misa de difuntos por ella antes de llevarla a la leprosería. Perdía todos sus derechos y sus bienes pasaban al establecimiento que la recogía. Se le impedía entrar en las ciudades y estaba obligada a llevar una cruz amarilla en la capa y guantes, campanillas o carracas para avisar de su presencia.
En esta época las condiciones higiénicas eran tan deplorables que la lepra era una enfermedad común, siendo endémica en Asturias, Galicia y el País Vasco, de la cual murió el rey Fruela en el siglo X.  Pero también es cierto que con frecuencia se confundió con otras enfermedades como la psoriasis, los eccemas, la pelagra, la sarna, la erisipela, el herpes… 

Como tratamientos para la lepra se recomendaba el uso tópico de preparados mercuriales, salvado de trigo en vinagre caliente, aceite de almendras amargas, los baños en aguas medicinales, etc, y la alimentación con carne de culebra. Tal profilaxis debía ir acompañada de la oración a su santo protector:
Lázaro, vete a tu casa

Y en una escudilla de frenal,

Echarás agua de fuente prial,

Tres salivas de un silvadar,

Tres ortigas de un ortigal

Tres arenitas de sal,

Mojarás con esto tus llagas

Y quedarán sanas y salvas.

Desde su establecimiento como ruta de peregrinación a partir del s. IX, se crearon hospitales a lo largo de las rutas jacobeas a Santiago de Compostela (no sólo en las que pasaban por territorio asturiano, sino también en todas las demás). Estos hospitales atendían a peregrinos y transeúntes sin reparar en qué tipo de enfermedad les aquejaba, hecho que contribuyó a que el Camino a Santiago fuera una ruta de difusión de diversas enfermedades infecciosas, entre ellas, la lepra.



4 comentarios:

  1. Soy muy devoto de San Lazaro el pobre,mendigo y leproso,en España apenas hay nada sobre el,asi como ermitas o iglesias,y lo poco que hay tristemente esta desapareciendo desde que la reforma conciliar quito a este Santo milagroso del calendario catolico.Buscando e investigando sobre el Santo informacion e dado con este articulo,es estupendo y e podido conocer muchas cosas sobre la devocion al Santo y de donde viene su culto,en Jaen que es de donde soy solo existieron dos ermitas de San Lazaro,hoy tristemente desaparecidas,una en Ubeda y la otra en Bailen,pero no se si eran leprosarios,en Cuba es muy famoso y tambien lo fue.Muchas gracias.

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  2. A esa María Magdalena la representan muy fea ¡otro gallo hubiera cantado si se hubiera contado la verdad sobre ella!
    Reportaje de alto nivel.
    !Ánimo con este tiempo de empolle!.

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  3. Hola Carmen ¿ que pasa con esa geografic ultimamente ? la afición espera con impaciencia nuevas entradas. feliz año para tí y para el entomólogo.

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  4. Ay, primo, que "oposito" en marzo y no me alcanza el tiempo... Volveré como las margaritas, en primavera... Feliz año para vosotros también!!!!!!!!

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